Estos son algunos de los tantos relatos que van a ir apareciendo en esta sección.
     Las barras de navegación que se encuentran a la derecha de esta pagina, beberían ser muchas más, ya que empecé desde muy joven a incursionar en la aventura. Mucho, pero mucho antes que tuviese una todo terreno.
     Entre tantos viajes, muchos los realicé al oeste de la Pcia. de Bs.As y a La Pampa, en busca de antiguos asentamientos y rastrilladas Indígenas, hoy prácticamente desaparecidos por el avance del arado.
     Hace bastantes años organicé junto a Marcelo una expedición a La Pampa, específicamente a Leuvucó, Telen, Poitahue, y Colonia Emilio Mitre. Los tres primeros son topónimos Mapuches y antiguos asentamientos de la nación Ranquel.
     Primero se debe aclarar que los nombres que daban los indígenas a los lugares, lo hacían en base a algo en particular que se destacaba del territorio.
     Leuvucó: "Corriente de agua" de Leuvû (Río) y Có (agua).
     Telen: Corruptela de (Thanan Tue) "Tierra pisoteada" por ser lugar de Travun "Juntas" donde se desarrollaban juegos de destreza como carreras de caballos, juego de la chueca, que era como nuestro hockey actual y todo lo referente a la guerra y la paz, era el lugar donde se tomaban las grandes decisiones.
     Poitahue: "Lugar de divisadero" "Lugar de atalaya o de mangrullo". Si uno observa la geografía de ese lugar se distinguen grandes medanos que facilmente fueron utilizados para tal fin.
     Explorar estos lugares no es tarea sencilla, pues en la actualidad son todos campos privados y se deben localizar a sus dueños para poder ingresar a ellos, con el agravante de la desconfianza que se genera ante personas desconocidas y con un fin poco usual. La primera pregunta que se genera es si vamos a cazar, si en el campo hay laguna, nos preguntan si vamos a pescar. Cuando se les dice lo que nos motiva, ellos comienzan a mostrar interés y a medida que van tomando confianza nos van dando información del lugar.

     Recuerdo que llegamos a Victorica en busca del dueño del campo donde se encuentra la laguna de Leuvucó, distante 25 Km al norte de Victorica casi llegando al límite con la Pcia. de San Luis. El dueño resultó ser el Señor Osbaldo Borthiry, conocido como el Gaucho Borthiry; nos abrió la tranquera de su estancia, y así pudimos recorrer la zona que fue asentamiento de la tribu del cacique Paghitruz Guor (Gnerr) "Zorro cazador de leones", más conocido como Mariano Rosas, hijo del renombrado cacique Paine. También fue lugar de juntas de los indios que provenían de Chile.
     Es indudable que en tiempos pasados había mucha agua en ese manantial, hacia el fondo del manantial se observa un terraplén ya desmoronado, que quizás haya servido de embalse, natural o no, no lo sabemos por su difícil interpretación y no encontrar testimonio de ello. Borthiry nos contó que recuerda haber visto a su padre cruzando la laguna con el agua al pecho del caballo. Hoy solo existe en el borde del manantial un mísero ojo de agua que la hacienda al pisotearla lo convierte en un lodazal.
     El señor Borthiry hace unos años y con respecto a la norma de restitución de restos indios a sus comunidades de origen, que se viene planteando en varios países, donó una porción de terreno para que el cráneo del cacique Mariano Rosas exhibido en una vitrina del Museo de La Plata con el numero 292, vuelva a su lugar de asentamiento. "Una reivindicación de los derechos Indígenas".
     Los restos de Mariano Rosas fueron exhumados por integrantes del ejército de la tercera división del centro, conducida por el Cnel. Racedo. Mariano Rosas muere poco antes de la conquista del desierto que tuvo lugar en 1879 siendo comandada por el Gral. Julio Argentino Roca. Según lo testimonian diarios de la época, en Enero de 1879 el diario "La libertad" informaba que: "...La tumba del célebre cacique de las tribus Ranquelinas, Mariano Rosas, cuyo recuerdo no se ha borrado aún, acaba de ser descubierta por el Coronel Eduardo Racedo, quien ha arreglado el esqueleto del cacique para enviarlo a la Sociedad Antropológica de Berlín".
     Mariano Rosas fue el negociador más hábil de La Pampa y quizás el más conciliador, por conocer ambas idiosincrasias. Este fue capturado en 1835 por tropas que obedecían a Juan Manuel de Rosas y conducido prisionero a Santos Lugares, luego a Palermo y más tarde trasladado a la estancia "Del Pino", propiedades de Juan M. de Rosas. Este lo hace bautizar con el nombre de Mariano y le da su apellido. Luego de un tiempo Mariano Rosas se escapa y vuelve con los suyos para no regresar jamás.
      En la localidad de Virrey del Pino sobre la ruta 3, y a 40 Km de la Cap.Fed, existe un museo en el casco de la antigua estancia que se puede visitar.
      Entre otros acontecimientos en 1870 el Cnel. Lucio V. Mansilla comandante de la frontera sur de Córdoba firma un tratado de paz con Mariano Rosas y otros caciques Ranqueles. Según las crónicas Mariano Rosas le había dicho en esta oportunidad al Cnel. Mansilla, "en esta tierra el que gobierna no es como entre los cristianos, allí manda el que manda y todos obedecen. Aquí hay que arreglarse primero con los otros caciques, con los capitanejos, con los hombres antiguos. Todos son libres y todos son iguales".
     En Victorica también nos contactamos con el Señor Emilio Kenny "Emilito", dueño del campo en el que se encuentra la laguna de Telen. Nos dirigimos hacia allí, a pocos Km. al oeste de Victorica. Al llegar recuerdo las palabras del señor Kenny diciendo "cuidado con las víboras". En mi vida no creo haber estado en otro lugar en el que habitaran tantas serpientes y de tamaños a elección. Se nota que fue un buen lugar de asentamiento. Es una gran depresión rodeada de grandes médanos, como casi la mayoría de las lagunas de este territorio y del sur de San Luis, cubierta con frondosa arbustiva local.
     En este paraje hubo muchos acontecimientos, entre ellos, en 1806 Don Luis de la Cruz tubo una junta
con el cacique Currupilun, y en 1870 el Cnel. Lucio V. Mansilla al igual que en Leuvucó describe el lugar en su libro "Una excursión a los Indios Ranqueles". También en este lugar en 1877 el cacique Borogano de Chile, llamado Meliqueo "Cuatro lenguas" representando al Cnel. Bulnes de Chile, proponía a los indios del lugar que desconocieran a las autoridades Argentinas y que reconocieran a las Chilenas.
     Luego nos dirigimos a Poitahue, o Medano de Poitahue, lugar del topónimo que da el nombre a la zona. Dista aproximadamente de Victorica unos 25 Km. hacia el sudoeste. Fue lugar de continuos asentamientos aborígenes, asentamiento y campo de invernada del cacique Quinchao, hermano del cacique Manuel Baigorrita.
     Fue territorio ocupado por los caciques Yanquetruz, y lugar de refugio de renombrados unitarios fugados
de San Luis haya por el año 1840, que vivían junto a la población indígena. Entre éstos se encontraban los hermanos Saa, el más conocido y renombrado fue "Juan lanza seca", antepasados éstos de los actuales Saa, que gobiernan en la actualidad la Pcia. de San Luis. Otro unitario renombrado fue el Cnel.Baigorria, que luego sería el padrino del cacique Manuel Baigorrita. Estos refugiados indujeron a Yanquetruz y Pichún, (abuelo y padre del cacique Baigorrita) a tomar parte de la lucha entre unitarios y federales.
     A orillas de la laguna se formó el campamento de Poitahue, en la lucha contra el indio. Llego a esta laguna la segunda división del ejercito en 1879.
     Por último nos dirigimos a Colonia Emilio Mitre, ubicada entre Victorica y Algarrobo del Águila, en el medio de lo que se conocía como la travesía, donde ni los "cristianos" se le atrevían. Esta colonia fue fundada a fines de la conquista del desierto como un centro de reducción.
     El lugar es un territorio muy árido con arbustos propios de La Pampa con zonas de pajonales. En el momento que llegamos se encontraba como Juez de Paz del lugar el cacique "Canuhé" junto a su familia. Estaban construyendo un amplio salón para reuniones de su comunidad. Gente hospitalaria, pero no vayan a querer sacar una foto, pues solo quedan hombres, las mujeres desaparecen por arte de magia, "tal vez por creencia al gualicho".
     Un comentario para los que quieran visitar el lugar y su gente. Son personas normales como uno, que viven en un territorio hostil, no vayan con otra expectativa, sean respetuosos. Ellos fueron muy abiertos con nosotros, y nos dijeron que se sienten mal cuando la mayoría de los visitantes los observa como integrantes de un "circo".
     Recuerdo una anécdota con Canuhé; desde la ruta hasta llegar al asentamiento hay aproximadamente 25 Km. de pesados arenales, pero a poco de dejar la ruta uno se encuentra con un cartel pintado a mano diciendo que solo faltan 5 Km. Al comentárselo a Canuhé este me respondió con una sonrisa picara, "si pongo lo real no entra nadie".
     Al termino de este relato quiero agregar algo sobre este tema. Es indudable que lo que protegió al "Indio" por muchos años, fue por el lugar estratégico en que se encontraban sus asentamientos, rodeados de un basto desierto inexplorado y por lo tanto desconocido por las fuerzas regulares de la Nación. El desconocimiento de las rastrilladas, aguadas, pastizales para alimentar a la caballada, hacían difícil poder llegar al lugar de asentamiento de la Nación Ranquel. Lo demuestra el gran fracaso de la expedición de Emilio Mitre cuando quiere sorprender a los Ranqueles en Leubucó. Al mando de 2000 efectivos parte de Médano Acha partido de Vedia, el 10 de Enero de 1858. Por el desconocimíento geográfico y de la sequía reinante, la caballada se iba muriendo de sed, debiendo retroceder, abandonando piezas de artillería y carretas con pólvora y municiones.
     Este episodio trajo aparejado el final del cacique Calvain, hermano mayor de Mariano Rosas, cuando por desconocimiento en la manipulación de pólvora y municiones, se produce una explosión que termina con su vida y la de 23 indios. A este lugar se lo conoce como Loma de los Cañones. A partir de ese momento lo sucede en el cacicazgo su hermano Mariano Rosas.
     Otras de las razones por la que los Ranqueles ofrecieran por tantos años batalla, fue por el armamento que tenía el ejército. Eran fusiles de un solo disparo, con mucha pérdida de tiempo en la recarga. Cuando disparaban producían mucho humo marcando la ubicación del soldado. En ese momento aprovechaban los indios para atacar, de allí el dicho "se viene al humo".
     Con los relevamientos topográficos que se fueron llevando a cabo y la aparición del Remington, se acaba la hegemonía de la Nación Indígena.